
Desde tiempos antiguos, los observadores del monasterio reconocen en el cielo una constelación particular: un círculo de estrellas que rodea una luz central.
A esta formación se la conoce como El Círculo de la Narración.
Durante generaciones fue interpretada como una señal de equilibrio en el cielo narrativo.
Cuando su brillo es claro y estable, las historias fluyen con naturalidad, los libros vivos permanecen en armonía y las palabras conservan su fuerza creadora.
Los antiguos registros del observatorio señalan que esta constelación no protege con muros ni con barreras visibles.
Su protección es más sutil.
Es el reflejo de un equilibrio profundo entre la Fuente, el Aliento y el Flujo de las palabras que sostienen el universo literario.
Durante siglos, el Círculo de la Narración permaneció brillante y estable en el firmamento.
Protegiendo al Universo Literario.
Hasta hace poco.
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