Universo Literario

Un espacio donde nacen, viven y se habitan las historias
– sitio de prueba y en construcción –

anécdota de un aprendiz

En los pasillos del monasterio suele hablarse de aprendices brillantes, de talentos tempranos o de narradores que encontraron su voz en poco tiempo.

Pero también existe otra clase de aprendiz.

Uno bastante menos elegante.

Este aprendiz llegó al monasterio hace ya muchos años. Nadie recuerda exactamente cuándo. Ni siquiera él.

Desde entonces se lo ha visto muchas veces en el scriptorium, inclinado sobre el pergamino, escribiendo con gran seriedad… y no pocas veces arrugando la hoja poco después.

Durante años su historia fue extraña.
A veces escribía con entusiasmo.
A veces desaparecía por largos períodos.

Algunos decían que había abandonado la escritura.
Pero nunca era del todo cierto.

Porque incluso cuando no se lo veía en el escritorio, seguía merodeando por el monasterio: caminando por los pasillos, deteniéndose en la biblioteca, o simplemente sentado en los jardines como quien espera algo.

Como quien espera una historia.

Con los años, entre los aprendices empezó a mencionarse su nombre con cierta familiaridad:

Gianfranco Dommarco, el hermano que siempre parecía estar a un paso de escribir algo…
y a otro paso de volver a intentarlo.

Regresar a Scriptorium

Salir a pasear al jardín

Pedir ayuda a un Marcador de Palabras

Ir a una sala con los ojos vendados y no saber dónde voy

Deja un comentario