Universo Literario

Un espacio donde nacen, viven y se habitan las historias
– sitio de prueba y en construcción –

Solsticios de fuego

En el Monasterio,
los solsticios no marcan estaciones.

Marcan aperturas.

Por eso, en esas fechas,
la Sala de Fuego no funciona como en otros días.

Son los Maestros narradores
quienes ocupan el centro del círculo.

No por jerarquía,
ni por dominio,

sino por responsabilidad.

Porque son ellos
quienes saben cómo sostener la llama
cuando debe ser llevada más lejos.

Durante esas noches,
las historias no se cuentan al azar.

Se siembran.

Relato tras relato,
la llama es estimulada,
sostenida,
llevada a un punto que no se alcanza en ningún otro momento del año.

Y luego,
cuando la noche entra en su última hora,

todos se reúnen.

Nadie ocupa el centro.

Nadie intenta narrar.

El fuego queda solo.

Y entonces la llama cambia.

Y dentro del fuego
comienzan a aparecer formas.

Algunos escriben lo que ven.
Otros lo dibujan.
Otros simplemente observan.

Pero lo extraño

es que no todos ven lo mismo.

Como si el fuego
no entregara palabras…

sino aquello que cada uno
está listo para recibir.

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