Universo Literario

Un espacio donde nacen, viven y se habitan las historias
– sitio de prueba y en construcción –

El perfeccionista que nunca empieza

En el Monasterio
también se observa otra forma de detención.

Más silenciosa.
Más difícil de detectar.

Es la del narrador
que busca que todo esté bien
antes de avanzar.

Piensa la historia.
La imagina.
La ajusta en su mente.

Pero no comienza.

O comienza…
y no termina.

Porque cada página
debe ser mejor que la anterior.
Cada frase
debe alcanzar una forma perfecta.

Y en ese intento
—aparentemente noble—
algo se detiene.

La historia.

No por falta de capacidad.

Sino por una exigencia
que no deja espacio
para que la obra respire.

En el Monasterio se enseña
que toda historia necesita atravesar
zonas imperfectas.

Y que quien intenta escribir solo desde lo perfecto
puede pasar años corrigiendo…

sin dejar que algo nazca completo.

Porque hay un momento
en que buscar la forma ideal
ya no es cuidado.

Es resistencia.

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