
Había una historia.
No estaba terminada.
Pero avanzaba.
Tenía impulso.
Tenía dirección.
Y entonces… desapareció.
No de golpe.
No como si hubiera sido borrada.
Sino como si hubiera sido tomada.
Algunas de sus escenas comenzaron a aparecer en otros relatos.
Fragmentos enteros surgieron en historias ajenas.
Personajes que no pertenecían… empezaron a existir en otros mundos.
Al principio nadie lo notó.
Pero con el tiempo fue evidente:
esa historia ya no estaba donde debía estar.
No se perdió.
Fue incorporada.
Absorbida por otras narraciones
que siguieron creciendo con partes de ella.
Lo que quedó aquí
es apenas un vacío.
Un registro incompleto
de algo que alguna vez existió
y que ahora… vive en otra parte.
Deja un comentario