
Empezó a llover sin aviso.
Golpeaba contra los ventanales
con un ritmo constante.
Algunos se detuvieron a mirar.
Otros siguieron en lo suyo.
El día cambió.
Nadie lo dijo en voz alta.
Pero se sintió.
Un espacio donde nacen, viven y se habitan las historias
– sitio de prueba y en construcción –

Empezó a llover sin aviso.
Golpeaba contra los ventanales
con un ritmo constante.
Algunos se detuvieron a mirar.
Otros siguieron en lo suyo.
El día cambió.
Nadie lo dijo en voz alta.
Pero se sintió.
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