Universo Literario

Un espacio donde nacen, viven y se habitan las historias
– sitio de prueba y en construcción –

El claro del jardín

En los jardines de lectura
hay un espacio abierto
donde no crecen árboles.

La luz llega completa.

Lo llaman
el claro.

Es amplio.
Tiene bancos.
Y senderos que desembocan en él
como si todo el jardín
condujera hacia ese punto.

Los lectores lo conocen.

No lo buscan por casualidad.
Van.

Se sientan.
Se encuentran.
A veces hablan.
A veces no.

Es un lugar de lectura,
pero también
de presencia.

Dicen que al atardecer
algo ocurre.

No en el cielo.
No en las sombras.

En lo que se comprende.

La luz entra de una forma precisa.
Y, por un momento,
todo parece ordenarse.

Las historias se vuelven claras.
Los pasajes difíciles ceden.
Lo que estaba disperso
encuentra su lugar.

Hay libros
que esperan ese momento.

Y páginas
que solo se dejan entender
cuando la luz cae así.

Por eso vuelven.

No solo por el jardín.
Sino por ese instante
en que leer
se vuelve evidente.

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