
Hay momentos en que no se sabe qué leer.
Se mira la biblioteca.
Se recorre con la vista.
Algunos eligen rápido.
Un título.
Un impulso.
Y alcanza.
Otros dudan.
Van de un libro a otro.
Abren.
Cierran.
Vuelven.
Como si la elección
necesitara tiempo.
A veces aparece por recomendación.
A veces por azar.
A veces
porque ya estaba ahí
desde antes.
Entre una forma y otra
no hay una mejor.
Hay quienes encuentran un libro.
Y quienes son encontrados.
Pero en algún momento,
algo se alinea.
La mano se detiene.
El libro se abre.
Y la historia comienza.
Deja un comentario