
Hay libros que no terminan.
No porque falten páginas.
Sino porque todavía no están.
Una saga comienza.
Un primer volumen aparece.
La historia abre.
Crece.
Y se detiene.
No en un final.
Sino en una espera.
Algunos eligen no entrar ahí.
Prefieren que todo esté completo.
Que la historia pueda leerse
de principio a fin.
Sin pausas largas.
Sin interrupciones.
Otros empiezan igual.
Leen ese primer libro.
Se dejan llevar.
Y cuando termina,
queda algo abierto.
No solo en la historia.
También en el tiempo.
Entre unos y otros
no hay una mejor elección.
Hay distintas formas
de habitar la espera.
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