
Hay lectores que avanzan con uno.
Se quedan ahí.
Página tras página.
La historia ocupa todo el espacio.
No hay otras voces.
No hay interrupciones.
Se absorbe desde una sola fuente.
Otros abren más de uno.
Van y vienen.
Cambian de tono.
De ritmo.
Se absorbe de a poco.
En distintos lugares.
Como quien recoge
lo que encuentra
a lo largo del camino.
Entre una forma y otra
no hay diferencia.
Solo maneras distintas
de dejar que las historias
entren.
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