
Hay lectores
que saltean partes.
No por apuro.
No por descuido.
Sino porque saben
dónde no necesitan entrar.
Una página.
Un párrafo.
A veces, algo más.
Y siguen.
En otros lugares
eso se corrige.
Se cuestiona.
Se considera un error.
Aquí, no.
En la cofradía
no hay culpa en omitir.
Porque cada lector
es dueño de su recorrido.
Y también de sus ausencias.
Leer no es abarcarlo todo.
Es elegir
dónde quedarse
y dónde no.
Y eso
también
es una forma de leer.
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