
Aquí las palabras no permanecen fijas sobre un papel.
Se modifican.
Se cambian.
Se trastocan.
Y con ellas
también cambia la historia.
En la Cofradía de los Lectores Rebeldes
no se trabaja sobre lo dado.
Se trabaja sobre otra cosa:
las variables en los caminos,
el campo de las posibilidades,
el gesto de hacer propia la historia.
Aquí a nadie le preocupan los cambios.
Porque el movimiento
es parte del proceso.
Aquí se explora.
Se investiga.
Por eso a nadie le llama la atención
que en los libros y textos
las palabras
sean intervenidas.
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