
No todas las historias terminan cuando se cierran.
Algunas siguen.
No en el libro.
En quienes lo leyeron.
Hay un lugar dentro del festival donde eso ocurre.
Alguien menciona una historia.
Entonces empiezan los finales posibles.
Uno propone una variante.
Alguien cambia una decisión.
O detiene una escena antes de tiempo.
Otro continúa desde ahí.
O rompe todo lo anterior.
Algunos finales se celebran.
Circulan.
Se repiten.
Otros generan silencio.
No porque estén mal.
Sino porque obligan a mirar la historia de otra forma.
No hay versiones definitivas.
Solo intentos.
Algunos se sostienen.
Otros se disuelven apenas son dichos.
A veces, alguien encuentra un final que parece encajar.
No mejor.
Pero sí uno que deja huella.
Y por un momento,
nadie dice nada más.
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