
No todas las historias dicen lo mismo.
Y algunas…
no dicen nunca una sola cosa.
En el torneo hay un momento en que esto deja de ser una idea
y se vuelve visible.
La arena se abre.
El círculo queda despejado.
Dos lectores avanzan.
No traen armas.
No traen textos.
Traen una lectura.
La misma obra.
Distintas formas de verla.
Uno comienza.
El otro escucha.
No interrumpe.
No corrige.
Espera.
Cuando llega su turno,
no responde.
Desplaza.
Muestra otra línea.
Otro sentido.
Otro camino posible dentro de la misma historia.
El duelo no consiste en imponerse.
Consiste en sostener.
Sostener una interpretación sin que se caiga.
Sin que se contradiga.
Sin que pierda forma en el aire.
A veces, las dos resisten.
A veces, una se disuelve.
El público no elige quién tiene razón.
Eso no importa.
Elige otra cosa.
Elige cuál de las dos logra mantenerse en pie
cuando la historia deja de ser una sola.
Deja un comentario