Universo Literario

Un espacio donde nacen, viven y se habitan las historias
– sitio de prueba y en construcción –

El juicio al autor

No todos los libros salen intactos del festival.

Hay un momento en el que algunas historias son llamadas al centro.
No por su éxito.
Ni por su fracaso.

Por lo que dejaron abierto.

El espacio está señalado.
No siempre de la misma forma.
A veces basta un símbolo.
Una mesa.
Un círculo que empieza a formarse.

Algunos se acercan.
Otros ya estaban esperando.

En el centro, alguien sostiene el libro.

Casi siempre es el autor.
Salvo fuerza mayor.

Las voces empiezan sin orden fijo.

Alguien señala un final.
Otro recuerda una escena que no cerró del todo.
Un personaje que no fue escuchado.
Un giro que nadie terminó de aceptar.
Un volumen que nunca tuvo continuación.

No hay acusación única.
Hay múltiples versiones de lo que pudo haber sido.

El libro se abre.
Se relee en fragmentos.
Se discute sin elevar el tono.
Como si cada palabra todavía pudiera moverse.

El autor escucha.
Responde cuando puede.
Guarda silencio cuando hace falta.

A veces, el juicio exige algo más.

Una escena que debe ser reescrita en voz alta.
Una decisión que debe ser explicada.
Un personaje cuyo destino cambia, aunque sea por un instante.

Otras veces, no ocurre nada.

El libro se cierra.
Y vuelve a circular.

Después viene la prenda.

Para el autor.

Caminar disfrazado durante el resto del día.
Recorrer el festival caminando solo hacia atrás.
Ayudar en los puestos.
Responder preguntas que no tienen relación con la obra.

Nadie las confunde con castigos.

Son otra forma de permanecer.

El veredicto nunca es definitivo.

Porque en la tierra de los lectores
ninguna historia pertenece por completo a quien la escribió.

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