
En los círculos de lectura
se aprende a escuchar.
No como se aprende una técnica.
Sino como algo que permanece.
Es sostener.
Es recorrer.
No solo las palabras.
También las pausas.
Las dudas.
Lo que no termina de decirse.
Escuchar cuando alguien se contradice
y cuando alguien se sostiene.
Cuando una idea aparece
y cuando se apaga.
No se interrumpe.
No porque no haya algo para decir,
sino porque se sabe
que todavía está ocurriendo algo.
Como si lo que aparece
tuviera que ser
antes de ser comprendido.
En los círculos de lectura
escuchar
también es una forma de leer.
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