Biblioteca de lectores

No existe una sola.
Y sin embargo, están en todas partes.
Algunas son grandes.
Otras apenas ocupan una pared.
Otras no tienen puertas visibles.
A veces aparecen donde antes no había nada.
Otras veces, desaparecen sin dejar rastro.
No siguen un orden claro.
Pero responden.
A los lectores.
Quien busca, encuentra.
No siempre lo que esperaba.
Pero sí lo que necesitaba.
En estas bibliotecas,
los libros no se pierden.
Se quedan donde deben.
Y a veces…
deciden no volver.
Reglas y permisos
Los libros que no regresan
Libros que se restauran