Sala de Mapas Narrativos

Aquí se registra la geografía de las historias.
Se asientan los territorios del Universo Literario.
Pero también se traza algo menos visible:
la forma en la que las historias habitan esos territorios.
En esta sala no se dibujan mapas fijos.
Se observan.
Se corrigen.
Se vuelven a trazar.
Porque en este mundo, la geografía no permanece.
Cambia cuando una historia se mueve.
Se deforma cuando un narrador interviene.
Y se transforma cada vez que algo nuevo es escrito.
Aquí se trabaja sobre dos planos.
El del mundo que existe:
sus territorios, sus regiones, sus espacios.
Y el de las historias que lo atraviesan:
sus recorridos, sus tensiones, sus rutas invisibles.
Los narradores que llegan a esta sala no solo escriben.
Aprenden a ver dónde ocurre lo que escriben.
Aprenden a entender cómo se desplaza una historia.
Aprenden a reconocer cuándo un mapa ya no coincide con lo que está vivo.
Porque toda historia, antes o después,
deja una marca en el territorio.
Y todo territorio, de alguna forma,
termina afectando la historia que lo habita.