Universo Literario

Un espacio donde nacen, viven y se habitan las historias
– sitio de prueba y en construcción –

Las Formas de lo invisible

No todos en el Monasterio hablan de esto.

Algunos lo consideran una exageración.
Otros, una mala interpretación del silencio.

Pero hay registros.

En los primeros años, cuando los hermanos fundadores
apenas comenzaban a habitar estos jardines,
se describieron ciertos fenómenos
que nunca pudieron explicarse del todo.

Pequeñas presencias.

Destellos suspendidos entre las hojas.
Formas breves que aparecían y desaparecían
como si no terminaran de decidir si pertenecer a este mundo.

Al principio, nadie les prestó atención.

Hasta que uno de los antiguos escribas
logró sostener una de ellas entre sus manos.

No era luz.
No era aire.
No era pensamiento.

Pero, al regresar al Scriptorium,
escribió sin interrupción durante tres días.

Desde entonces,
algunos narradores aseguran
que aquello que a veces se percibe en los jardines
no es imaginación.

Sino fragmentos de historia
antes de haber sido escritos.

La fuente en el Jardín del Silencio, dicen,
fue colocada en ese lugar muchos años después.

No como adorno.

Sino como punto de encuentro
para aquello que aún no tiene forma definitiva.

Y aunque muchos siguen llamando a este lugar
“la fuente de inspiración” en sentido simbólico,

hay quienes, en voz baja,
afirman otra cosa.

Que, en los Jardines del Silencio,
algunas ideas
no se piensan.

Se encuentran.

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