Universo Literario

Un espacio donde nacen, viven y se habitan las historias
– sitio de prueba y en construcción –

las aves del registro

No todas las historias llegan por manos humanas.

Algunas
llegan volando.

En la Sala de Visitantes
hay ventanas que nunca permanecen cerradas del todo.

Es por allí
que a veces llegan.

No son aves comunes.

Su plumaje refleja la luz
de una manera extraña,
como si llevaran algo más que forma.

No siempre son las mismas.

Algunas aparecen una sola vez.
Otras regresan.
Otras…
nunca vuelven.

Se posan en silencio.

Observan.

Y luego comienzan.

No cantan.

Narran.

A veces con claridad.
A veces en fragmentos.
A veces como si repitieran algo
que no comprendieron del todo.

Hay quienes creen
que cuentan lo que han visto.

Otros,
que transmiten lo que otras aves les dijeron.

Lo cierto es que nadie en el Monasterio
las gobierna.

Llegan.

Y se van solas.

Como si el propio mundo
se asegurara
de que nada que merezca ser contado
se pierda.

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