Universo Literario

Un espacio donde nacen, viven y se habitan las historias
– sitio de prueba y en construcción –

geografía de la narración

No toda geografía se mide en caminos, montañas o fronteras.
Hay otra forma de territorio
que no pertenece al mundo visible.

Es la geografía de la narración.

No se encuentra en un lugar fijo.
No permanece igual.
No puede trazarse del todo antes de comenzar.

Cambia a medida que la historia avanza.
Se transforma según quien la narra.
Y a veces, incluso, parece moverse por sí misma.

Algunos dicen
que cada historia tiene su propia geografía,
y que el trabajo del narrador es descubrirla.

Otros creen que, sin una guía firme,
esa geografía se dispersa,
se fragmenta o pierde forma.

En el monasterio no hay una sola postura.

Se enseña a observar.
A comprender cuándo una historia está encontrando su lugar.
O reconocer cuándo una historia está siendo llevada
hacia un camino que no es natural.

La geografía narrativa no solo cambia con cada relato.
Cambia con cada narrador.

Y en ciertos casos,
cuando una historia alcanza suficiente fuerza,
puede alterar su propio recorrido.

Modificar su forma.
Desplazar sus límites.
Reescribir el mapa que parecía contenerla.

Por eso se la considera
la geografía más inestable de todas.

Y también
la más difícil de habitar.

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