
El Universo Literario no está hecho solo de historias.
También está hecho de territorios.
Tiene regiones, caminos, ríos, ciudades, fronteras y zonas que existen
más allá de cualquier relato particular.
En esos territorios no solo hay forma y extensión.
También hay vida.
Existen pueblos, ciudades y espacios habitados
donde las personas desarrollan sus costumbres,
sus lenguajes, sus formas de habitar el mundo.
Algunos lugares son antiguos
y permanecen desde antes que ciertas historias fueran contadas.
Otros aparecen, se nombran o se transforman
a medida que el mundo mismo crece.
En la Sala de Mapas Narrativos
los cartógrafos del monasterio estudian esa geografía:
su relieve, su clima, su extensión
y también sus formas de vida.
Aunque a veces cambie,
su presencia no es simbólica.
Es real dentro de este universo.
Por eso, antes de seguir el recorrido de una narración,
los aprendices aprenden algo más básico:
todo relato sucede en una tierra,
atraviesa a quienes la habitan y a su cultura,
y toda tierra forma parte de un mapa mayor.
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