
En esta sala se guarda una de las plumas más antiguas del Monasterio.
Perteneció a uno de los primeros narradores.
Se dice que con ella escribió algunos de los textos
que inicialmente dieron forma a este lugar.
A simple vista, la pluma no parece distinta de cualquier otra.
Sin embargo, quienes se detienen a mirarla un poco más
suelen quedarse en silencio.
Hay quienes dicen que al observarla durante un rato
empiezan a aparecer ideas.
Como si la pluma, de algún modo,
escribiera en la mente del observador.
También están quienes no perciben nada.
Algunos dicen que esta pluma
todavía conserva algo de las palabras que dieron origen al Monasterio.
Otros afirman
que no es la pluma lo que permanece
sino la esencia de lo que alguna vez transmitió.
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