
No todas las lecturas comienzan con una elección.
A veces,
empiezan con una señal.
En algún sector del festival,
hay ruedas.
No una sola.
Varias.
Giran.
Se detienen.
Indican.
A veces un género.
A veces un tono.
A veces una forma.
Otras veces,
algo más específico.
Con o sin romance.
Con aventura o sin ella.
Historia breve.
Relato extenso.
Algunos lectores giran una sola.
Otros combinan.
Ruedas.
Dados.
Indicaciones que se superponen
hasta formar algo más preciso.
No siempre tiene sentido inmediato.
Pero tampoco es necesario.
Quien juega
no recibe un libro.
Recibe una dirección.
Después,
debe salir a buscarla.
A veces alguien ayuda.
Sugiere.
Orienta.
Otras veces,
la búsqueda es parte del juego.
No se trata de acertar.
Ni de elegir bien.
Se trata de aceptar
lo que aparece.
Porque hay historias
que no esperan ser elegidas.
Esperan
ser encontradas.
Deja un comentario