
Hay libros que se dejan registrar sin dificultad.
Se abren.
Se recorren.
Reciben su marca.
Y encuentran su lugar.
Pero no todos.
En el Registro existe un caso
que todavía se menciona.
Un libro
que no logró quedarse en ningún estado.
Al principio fue sellado
como profundidad.
Duró poco.
A los pocos días
apareció registrado como paso breve.
Después
como suspensión.
Luego como relectura.
Y más tarde
como abandono.
Nadie intervino.
No fue un error.
Las marcas simplemente…
cambiaban.
A veces desaparecían.
Otras eran reemplazadas
Incluso se veían sellos que no correspondían
a ningún registro conocido.
Algunos afirmaron haber visto marcas
que no existen en el catálogo.
Otros dijeron que el libro
no era siempre el mismo.
Que cambiaba según quién lo mirara.
El Registro no intentó corregirlo.
Solo lo observó.
Hoy
su historial ocupa varias páginas.
Y aún así
no se lo puede clasificar.
No es un caso excepcional.
Pero tampoco frecuente.
En el Universo Literario
también existen libros
que no terminan de ser una sola cosa.
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