
No todos los D.U.L. permanecen iguales.
Algunos se resisten.
No a ser leídos.
A ser definidos.
Quienes trabajan con estos registros lo saben.
Hay documentos que no encajan del todo.
Que parecen correctos…
hasta que dejan de serlo.
Un lector puede aparecer como disciplinado.
Y, sin embargo, perderse durante semanas.
Puede registrar cada detalle.
Y luego olvidar lo esencial.
Puede terminar todo.
O abandonar sin previo aviso.
No es error.
Es movimiento.
Hay lectores cuya forma no permanece el tiempo suficiente
como para ser fijada.
Cuando esto ocurre, el D.U.L. no se completa.
Se mantiene abierto.
Algunos tienen múltiples marcas.
Otros… ninguna definitiva.
Y hay casos en los que el documento cambia
cada vez que es observado.
En la Tierra de Lectores, eso no se corrige.
Se respeta.
Porque no toda lectura busca una forma estable.
Algunas…
existen precisamente en su cambio.
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