
En algunas casas,
las palabras marcadas
también se usan en plantas.
No para hacerlas crecer de inmediato.
Ni para cambiar su naturaleza.
Solo para ayudarlas
a volver.
Una de las más conocidas
es brotar.
Se consigue en mercados comunes.
En pequeños pergaminos.
Doblando apenas el papel,
la palabra refleja una luz tenue.
Hay quienes la leen
cerca de macetas secas.
O junto a ramas
que no dieron flores en años.
No siempre funciona.
A veces la planta responde.
Y a veces…
no.
Algunos buscan marcadores específicos.
Personas que trabajan únicamente
sobre raíces, hojas o flores.
Porque incluso dentro del oficio,
hay quienes dedican toda una vida
a aprender…
a cómo hablarle a lo vivo.
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