
Claridad
es una de las palabras más usadas en las ciudades.
La utilizan estudiantes,
escribas,
contadores,
jueces
y viajeros.
No vuelve inteligente a nadie.
Tampoco entrega respuestas.
Solo ayuda
a ordenar los pensamientos.
Por eso muchos la leen
antes de trabajar,
antes de estudiar,
o antes de tomar una decisión importante.
Algunos escribas
la usan durante noches largas,
cuando las ideas comienzan a mezclarse.
Y hay jueces
que no aceptan dictar sentencia
sin antes haber pronunciado la palabra.
Pero el oficio siempre dejó algo claro:
Claridad
no reemplaza el conocimiento.
Una persona confundida
puede pensar mejor después de usarla.
Pero seguirá sabiendo
solo aquello que realmente aprendió.
A veces,
la palabra simplemente ayuda
a ver con más orden
lo que ya estaba allí.
Y otras veces…
ayuda a comprender algo
que la persona
hubiera preferido no entender.
Deja un comentario