Universo Literario

Un espacio donde nacen, viven y se habitan las historias
– sitio de prueba y en construcción –

Consuelo

No todos los marcadores
aceptan trabajar esta palabra.

Algunos se niegan.
Otros solo la marcan pocas veces al año.

Dicen que deja desgaste.

No en las manos.
Ni en la voz.

En otra parte.

Consuelo
no borra lo ocurrido.

No elimina la pérdida.
No devuelve lo que falta.
No corrige el dolor.

Actúa como un regulador.

Baja el ruido.
La agitación.
El temblor.

Ese desorden que queda
cuando algo rompe el curso normal de una vida.

Por eso muchos creen
que es una palabra mal entendida.

No sirve para olvidar.

Sirve para atravesar.

Hay hogares donde se la pronuncia
después del fallecimiento de un ser querido.

Habitaciones en las que se susurra
para alguien que no logra dormir.

Y se usa en personas que llevan días enteros
sin poder ordenar lo que sienten.

Después de usarla,
parece que nada cambia.

Y, sin embargo,
algo se mueve.

Adentro.

Como si el peso dejara de caer
todo junto sobre el pecho.

Entonces,
el proceso,
se vuelve habitable.

Los marcadores más antiguos dicen
que la palabra no trabaja sobre el dolor.

Trabaja sobre aquello que impide sostenerlo.

Por eso, consuelo, es considerada
una de las palabras más delicadas del oficio.

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