
No todos los marcadores trabajan igual.
A veces, el problema no es la tinta.
Ni la técnica.
Es la palabra.
Hay quienes no pueden marcar
palabras con ciertas letras.
Por ejemplo, la “m”.
La “r”.
O la “h”.
Nadie sabe exactamente por qué.
Simplemente ocurre.
Entonces aprenden a rodearlas.
Buscan sinónimos.
Cambian frases.
Modifican el recorrido.
Otros… no logran trabajar
con palabras terminadas en vocal.
Y algunos
solo pueden marcar palabras breves.
Palabras que no tengan
más de cinco letras.
Hay casos en que solo pueden marcar
palabras graves o agudas.
Y también existen registros de marcadores
que solo pueden trabajar
sobre un único momento en el tiempo.
Pasado.
Presente.
O futuro.
Por eso el oficio
no depende únicamente del conocimiento.
También depende de la relación
que cada marcador tiene con las palabras.
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