
Es una de las palabras más utilizadas
en talleres y oficios manuales.
Sobre todo entre aprendices.
Talladores.
Encuadernadores.
Miniaturistas.
Ceramistas.
Escribas.
Muchos la usan
durante trabajos largos,
repetitivos
o delicados.
Paciencia
no vuelve paciente a nadie.
Eso es algo que los maestros
repiten constantemente.
La palabra no reemplaza la disciplina.
Ni la práctica.
Ni la capacidad real
de sostener un proceso.
Lo que hace
es otra cosa.
Reduce interferencias.
La ansiedad.
La necesidad inmediata de terminar.
El impulso constante de abandonar
cuando todavía no salió bien.
Por eso muchos describen su efecto
como una especie de silencio interior.
Un espacio más amplio
entre la frustración
y la reacción.
Sin embargo,
la Academia de Palabras advierte
sobre su uso excesivo.
Porque existen casos de personas
que terminan dependiendo demasiado de ella.
Aprendices
incapaces de trabajar
sin activar la palabra.
Artesanos
que perdieron tolerancia
a los procesos lentos.
Y usuarios
que comenzaron a confundir
acompañamiento
con capacidad real.
Por esa razón,
muchos maestros
solo permiten usar Paciencia
en momentos específicos.
Para más información,
se recomienda consultar
Uso Responsable de Palabras Marcadas,
texto regulado y distribuido
por el Ministerio de Palabras Marcadas.
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