Universo Literario

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– sitio de prueba y en construcción –

Rastreadores de Palabras

Dentro del Ministerio
existe un cuerpo especializado
conocido como los Rastreadores de Palabras.

Su función no es marcar.

Ni comerciar.

Ni intervenir procesos.

Los rastreadores trabajan sobre residuos.

Pequeñas alteraciones
que ciertas palabras dejan en el entorno
después de ser utilizadas.

Porque toda activación,
incluso la más leve,
produce una modificación.

En el aire.
La humedad.
La percepción.
La materia.
El ritmo emocional y mental de un lugar.

La mayoría de las personas no puede notarlo.

Pero los rastreadores
aprenden a identificar
esas interferencias.

Por eso suelen trabajar junto a autoridades locales
en casos relacionados con:
contrabando,
mercados ilegales,
activaciones prohibidas
y delitos realizados mediante palabras marcadas.

Muchos utilizan palabras propias del oficio.

Palabras diseñadas para revelar rastros,
interrupciones, ecos residuales
o deformaciones recientes.

Sin embargo,
el Ministerio aclara que el rastreo
no es una ciencia exacta.

Porque las marcas
también pueden mezclarse,
deformarse
o desaparecer con el tiempo.

Por esa razón,
los mejores rastreadores
no son necesariamente
los más rápidos.

Sino aquellos capaces de interpretar
lo que un lugar todavía conserva.

Existen registros de rastreadores
que lograron reconstruir discusiones enteras,
operaciones clandestinas
y movimientos de contrabando
solo observando
las alteraciones residuales de una habitación.

También existen casos de rastreadores
que permanecieron demasiado tiempo
expuestos a residuos emocionales, mentales
o activaciones ilegales.

Por eso el Ministerio considera este trabajo
como uno de los más delicados, difíciles
y desgastantes de toda la institución.

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No puedo manejar lo que me lleva

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