
El Ministerio conserva
miles de registros
sobre el uso de palabras marcadas.
No todos son públicos.
Algunos permanecen bajo resguardo.
Otros se consultan solo en investigaciones,
procesos de licencia o formación de rastreadores.
Los registros no explican
lo que una palabra debería hacer.
Muestran lo que ocurrió
cuando fue utilizada.
Por eso son valiosos.
Porque muestra distorciones,
rarezas, fallas o usos indebidos.
Cada caso registrado deja una pequeña señal
sobre el vínculo entre la marca,
quien la pronuncia
y el mundo que responde.
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