
Existen encuentros
a los que muy pocos logran acceder.
Subastas privadas.
Donde circulan palabras:
raras,
antiguas,
prohibidas
o extraordinarias.
La mayoría poseen:
una estabilidad enorme,
gran precisión
y niveles de potencia
muy superiores a los registrados.
Los informes oficiales afirman
que acceder a una subasta resulta muy difícil.
No existen:
ubicaciones repetidas,
fechas fijas
ni rutas conocidas de acceso.
Muchos compradores
ni siquiera conocen
el lugar exacto donde se realizará
hasta pocas horas antes del encuentro.
También es habitual
que los asistentes utilicen:
apodos,
representantes
o intermediarios.
En algunas subastas,
los compradores
ni siquiera pueden verse entre sí.
Los registros describen:
celdas,
separaciones,
salas oscuras
y sistemas diseñados
para impedir la identificación de los participantes.
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