
En los registros de la Biblioteca Prohibida
existe un volumen conocido como:
El libro del reemplazo.
No por el contenido de sus páginas.
Sino por el efecto que produce
en quienes permanecen demasiado tiempo junto a él.
Según los testimonios conservados por el monasterio,
el libro no presenta siempre la misma historia.
Cada lector encuentra algo distinto.
Algunos descubren aventuras
que parecen escritas para ellos desde hace años.
Otros encuentran versiones de sí mismos
viviendo vidas que habrían deseado tener.
Hay quienes aseguran
haber leído amores que nunca pudieron vivir.
O caminos abandonados…
hace mucho tiempo.
Pero todos los relatos poseen algo en común:
las páginas parecen comprender,
profundamente,
a quien las observa.
Y el lector comienza a identificarse con la historia
como si hubiera una sola voluntad actuando.
Los guardianes de la biblioteca
comenzaron a notar un patrón inquietante.
Los lectores afectados no mostraban miedo.
Tampoco violencia.
Ni señales inmediatas de alteración.
Simplemente,
comenzaban a alejarse del mundo.
Como si la vida del lector fuera reemplazada…
por la vida del libro.
Con el tiempo,
varios lectores fueron encontrados
en estados preocupantes:
Habitaciones cerradas.
Velas consumidas.
Agotamiento físico.
Comida intacta.
Y el libro todavía abierto entre las manos.
Después de múltiples incidentes,
el monasterio tomó una decisión definitiva:
El libro debía permanecer sellado.
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