
Los primeros casos registrados
fueron considerados accidentes.
Una caída desde un balcón.
Un viajero hallado sin vida.
Un lector que desapareció
y cuyo cuerpo fue encontrado días después.
Nada parecía conectar aquellos episodios.
Hasta que el monasterio descubrió una conexión preocupante.
Todas las personas involucradas
habían tenido contacto reciente con el mismo libro.
Los guardianes que estudiaron el volumen
describieron una característica extraña:
el texto no parecía agresivo.
Ni oscuro.
Ni particularmente perturbador.
Muchos incluso lo consideraban un libro sereno.
Silencioso.
Casi contemplativo.
Sin embargo,
después de largos períodos de lectura,
algunos lectores comenzaban a cambiar.
Con el paso del tiempo,
el mundo parecía perder peso alrededor de ellos.
Las conversaciones se volvían distantes.
Los proyectos dejaban de importar.
Incluso ciertas personas comenzaron a desarrollar
una peligrosa indiferencia hacia su propia existencia.
Los registros más antiguos del monasterio
contienen una observación repetida por distintos guardianes:
“El libro no induce a la muerte.
Induce al abandono de la vida.”
Después de múltiples investigaciones,
el volumen fue clasificado
como uno de los ejemplares
más peligrosos de toda la Biblioteca Prohibida.
Desde entonces,
permanece sellado, encadenado
y resguardado dentro de una caja metálica de custodia especial.
Porque incluso los guardianes del monasterio
reconocen algo inquietante:
algunas historias
no necesitan violencia para destruir a un lector.
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