
No todos llegan para quedarse.
Algunos simplemente pasan.
Es un camino más.
Un tramo necesario
para ir de un lugar a otro.
Pero en el trayecto,
algunos perciben algo.
No lo dicen enseguida.
Se detienen un segundo.
Miran hacia el costado,
como si alguien hubiera pasado cerca.
Otros siguen.
No notan diferencia.
El sendero es claro.
El recorrido, conocido.
Si alguien menciona algo,
escuchan.
Pero no se detienen a comprobarlo.
No hace falta.
El grupo continúa.
No se separa por eso.
Cada uno sigue su ritmo,
su forma de atravesar el lugar.
Para algunos,
es solo un bosque.
Para otros,
algo más ocurre.
Nadie intenta imponer una versión.
El camino sigue.
Y al salir,
no todos recuerdan lo mismo.
Pero todos llegan.
Deja un comentario