Bosque de personajes

El bosque se mueve distinto.
No en la forma en que crecen los árboles.
No en la luz.
En lo que aparece.
A veces,
entre los troncos,
hay alguien.
No siempre se deja ver completo.
No siempre permanece.
Pero está.
Algunos lo reconocen.
No saben de dónde.
Otros sienten que deberían conocerlo
y no logran decir por qué.
Quienes se quedan lo suficiente
empiezan a notar diferencias.
Hay presencias que cambian.
Otras que repiten gestos.
Algunas que parecen buscar algo
que todavía no encuentran.
Hay quienes dejan de aparecer.
Y hay otras
que, con el tiempo,
se vuelven más claras.
Más firmes.
Más difíciles de ignorar.
En la ciudad,
se habla poco del bosque.
No porque no importe.
Sino porque no hay una forma precisa
de decir lo que ocurre allí.
Algunos narradores han vuelto
con historias que no sabían que estaban buscando.
Algunos lectores
dicen haber reconocido a alguien
antes de haberlo leído.
Y también están
los que cruzan el bosque
como cruzarían cualquier otro lugar.
Sin encontrar nada diferente.
El bosque no cambia por eso.
Sigue.
Y lo que aún no tiene forma,
permanece allí.
Esperando,
sin apuro.