
No todos llegan al bosque a observar.
Algunos llegan con una idea.
Buscan.
No siempre lo admiten,
pero saben lo que esperan ver.
Se detienen frente a alguien.
Lo siguen a cierta distancia.
Registran sus gestos.
Intentan reconocer algo estable.
A veces lo logran.
El personaje parece responder.
Repite ciertas formas.
Sostiene una manera de moverse, de mirar.
Entonces escriben.
Anotan.
Fijan lo que creen haber encontrado.
Y durante un tiempo,
todo encaja.
Pero al volver,
ya no es igual.
El mismo lugar.
El mismo recorrido.
Pero aquello que habían visto
no se repite del todo.
Algunos insisten.
Corrigen lo escrito.
Ajustan detalles.
Intentan recuperar lo encontrado.
Otros se detienen.
Observan sin intervenir.
Dejan que el personaje se mueva
sin intentar fijarlo.
No todos llegan a esa instancia.
Pero quienes lo hacen
empiezan a notar la diferencia.
No todo lo que aparece
está hecho para ser tomado.
Y eso,
en este bosque,
también se aprende.
Deja un comentario