
No todo queda.
Algunas cosas se sostienen un tiempo.
Otras, no.
En el desierto, eso se ve.
Hay fragmentos que todavía resisten.
Formas que pueden reconocerse.
Restos que conservan algo de lo que fueron.
Pero más allá,
hay zonas donde eso ya no ocurre.
No hay páginas.
No hay frases.
No hay indicios claros.
Solo superficie.
Arena.
Extensión.
No porque nunca haya habido nada.
Porque dejó de haberlo.
El tiempo no actúa de golpe.
No borra en un solo gesto.
Desgasta.
Afloja.
Desarma.
Va quitando peso
hasta que lo que estaba
deja de sostenerse.
Algunos buscan ahí.
Caminan.
Se detienen.
Intentan encontrar algo.
No lo logran.
No hay nada que recuperar.
Y eso no es un error.
Es parte del desierto.
No todo lo que no fue dicho
permanece.
No todo lo que se pierde
espera ser encontrado.
Algunas cosas
terminan de irse.
Y en ese vacío,
no hay falta.
Hay cierre.
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