Universo Literario

Un espacio donde nacen, viven y se habitan las historias
– sitio de prueba y en construcción –

Trabajo del copista

Entre los copistas del monasterio
existe una recomendación
que suele repetirse a los aprendices
durante los primeros años del oficio.

El hermano Patricio
la menciona con frecuencia.

Cuando un texto es importante,
dice,
no basta con leer el original.

También debe leerse la copia.

No como comparación.
No para corregir errores menores.

Sino para confirmar
que ambas versiones
todavía dicen lo mismo.

Muchos aprendices creen
que se trata de una precaución exagerada.

Hasta que sucede.

Una palabra distinta.
Una fecha alterada.
Una frase que nadie recuerda haber escrito así.

A veces el cambio aparece en la copia.

A veces…
en el original.

Por eso, en ciertas salas del monasterio,
algunos copistas trabajan
con ambos pergaminos abiertos al mismo tiempo.

Leen una línea.
Luego la otra.

Y continúan así…
hasta el final.

No porque desconfíen de su trabajo.

Desconfían de otra cosa.

De la quietud de las palabras.

Porque en el monasterio
hay textos
que no siempre permanecen iguales.

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