Santuario de la Doble Llama

No todas las historias nacen en el mundo.
Algunas
se encienden en silencio.
En el Monasterio existe un recinto donde no se viene a narrar,
ni a estudiar,
ni a registrar.
Se viene a comprender.
En su centro
arden dos llamas.
No se enfrentan.
No compiten.
Se buscan.
Se entrelazan
como si cada una
necesitara de la otra
para existir.
Quienes llegan hasta aquí
no siempre entienden lo que ven.
Pero lo sienten.
Algunos se acercan
y permanecen en quietud.
Otros
descubren que una de las llamas
responde con mayor intensidad.
Y hay quienes,
por un instante,
logran verlas unirse.
Dicen
que en ese punto
no hay diferencia
entre quien crea
y aquello que está siendo creado.
Guardianes y guardianas de la llama