Universo Literario

Un espacio donde nacen, viven y se habitan las historias

el cáliz de llama azul

En la Sala de Visitantes
hay un cáliz que no contiene fuego común.

En su interior arde una llama azul,
pequeña, constante, como si respirara.

La mayor parte del tiempo permanece quieta.

Pero en algunas ocasiones,
la llama comienza a desprender un humo tenue,
azulado,
casi imperceptible.

El humo no se dispersa.

Se reúne.
Se concentra.

Y toma forma.

No es un cuerpo.
No es materia.

Pero es suficiente.

Una figura aparece.

Un anciano.
Una mujer.
Un niño.

La forma se mueve.
Gesticula.
Respira como quien recuerda.

Y entonces,
la voz comienza.

No es la voz del Monasterio.

Es la voz de alguien.

De algún lugar.

De un tiempo que no siempre coincide con este.

Algunos dicen
que son proyecciones del alma.

Otros creen
que son pensamientos que encontraron forma.

O que son historias que necesitaban ser contadas.

La figura permanece solo el tiempo necesario.

Luego se disuelve.

La llama vuelve a su estado inicial.

Y el cáliz
queda en silencio.

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