Universo Literario

Un espacio donde nacen, viven y se habitan las historias
– sitio de prueba y en construcción –

El faltante de choclos

Los registros de cocina del Monasterio
describen un problema menor que, con el tiempo,
terminó convirtiéndose en uno de los acontecimientos
más comentados entre los hermanos.

Todo comenzó durante un otoño.

Al principio,
nadie le prestó demasiada atención.

Faltaban algunos choclos.

Uno o dos.

Tal vez tres.

Los cocineros asumieron
que se trataba de errores de inventario,
confusiones en los depósitos
o simples descuidos durante las comidas.

Pero las desapariciones continuaron.

Cada mañana,
los registros indicaban cantidades distintas
a las almacenadas la noche anterior.

Los depósitos permanecían cerrados.

No había puertas forzadas.
Ni señales de animales.
Ni rastros de ingreso externo.

Y, aun así,
los choclos seguían desapareciendo.

Con el paso de las semanas,
el asunto comenzó a expandirse
por distintas salas del Monasterio.

Algunos hermanos afirmaban
haber visto choclos en lugares extraños.

Sobre escritorios.
En ventanas altas.
Dentro de cestas vacías.
Incluso en la Sala de Mapas Narrativos.

Nadie sabía cómo llegaban allí.

Las teorías comenzaron pronto.

Hubo quienes sospecharon de los aprendices de cocina.

Otros creyeron
que algún hermano sonámbulo
los trasladaba durante la noche.

Y algunos narradores,
naturalmente,
intentaron relacionar el fenómeno
con acontecimientos más antiguos del Monasterio.

La teoría más extraña surgió semanas después.

Un copista aseguró haber encontrado,
en un manuscrito deteriorado,
una antigua referencia
a las temporadas de traslado.

Nadie logró comprender qué significaba exactamente.

Pero durante algunos días,
los hermanos recorrieron los depósitos con cierta preocupación.

El fenómeno terminó
tan repentinamente como había comenzado.

Los choclos dejaron de desaparecer.

Nunca se encontró un responsable.
Ni una explicación definitiva.

Aun así,
los antiguos registros de inventario,
junto con algunas notas de los hermanos
todavía se conservan en el museo.

No porque el acontecimiento haya sido importante.

Sino porque, hasta el día de hoy,
nadie consiguió explicar…
adónde fueron a parar tantos choclos.

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