Ciudad de las historias

En la Ciudad de las Historias
hay una palabra que parece atravesarlo todo:
recorrido.
Las personas tienen el suyo.
Las historias también.
Sus calles están siempre transitadas.
Hay voces.
Puertas que se abren.
Personas que llegan.
Personas que se van.
En cada rincón
algo ocurre.
Y tarde o temprano,
algo de eso comienza a circular.
Aquí,
las historias transitan su propio camino.
Pasan de una boca a otra.
Cambian apenas.
Un detalle.
Una pausa.
Una forma distinta de decir.
A veces crecen.
A veces se pierden en el ruido.
Hay quienes intentan conservarlas.
Pero una historia que circula
nunca permanece exactamente igual.
En esta ciudad
las historias no pertenecen a quien las cuenta.
Pertenecen al recorrido.
Hay quienes viven de narrarlas.
Otros solo repiten.
Otros escuchan y se van.
Y algunos,
sin saberlo,
dejan algo en una historia
que no volverán a oír.
En la Ciudad de las Historias
no todo queda registrado.
Pero todo ocurre.
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